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martes, 6 de enero de 2009

Hay que ser pelotudos realmente...

©AFP/Getty Images

Ahora la iglesia católica sale con que la píldora anticonceptiva es contaminante...Según el presidente de la Asociación Internacional de Federaciones Médicas Católicas, Pedro Simon Castellvi, las toneladas de hormonas expulsadas por la orina femenina contaminan la naturaleza y son la principal causa de infertilidad masculina en los países del Hemisferio Occidental, sin dar ninguna evidencia científica sobre el asunto.

Obviamente, la acusación fue prontamente rebatida por asociaciones de investigación farmacológica y médica, citando varios estudios que demuestran que las hormonas, una vez metabolizadas en el cuerpo, se vuelven inocuas cuando son expulsadas.

Esta es una muestra más de que la gente que está en la aristocracia católica no puede soportar uno de los medios más efectivos para el control de la población y de la pobreza. ¿Cuántas mujeres podrían tener vidas más fructíferas y de mejores condiciones económicas si su etapa productiva no se vería truncada por el advenimiento de un bebé? Parece que a la segunda mayor institución en posesión de bienes raíces y una de las más ricas del mundo no le importa este problema social mientras puedan continuar con sus dogmas idiotas.

martes, 20 de mayo de 2008

¡Todos idiotas!

Porque somos idiotas…

No hemos sido capaces de impedir los atropellos para consolidar un proyecto político autoritario, sectario y excluyente.

Por Antonio Rodríguez Vicéns


Porque somos idiotas, el desconocido y arrogante profesor universitario, con un discurso difuso y ambiguo, ideológicamente impreciso e indefinido, aunque contestatario y crítico, ganó las elecciones presidenciales a pesar de su inexperiencia política. Porque somos idiotas, aceptamos, entre sorprendidos e incrédulos, que en el acto de posesión de su cargo, en contubernio con diputados ya inmersos en un ambiente novelero y festivo, de alcahuetería y connivencia, no prometiera respetar la Constitución y las leyes, para luego desconocerlas y violarlas con desvergüenza y desparpajo. Porque somos idiotas, observamos impasibles cómo, después de ridículos actos de farsa y opereta, corrompió a los diputados suplentes (los de los manteles), que traicionaron a sus partidos y a sus compañeros, para allanar más tarde el camino para la arbitraria imposición de un ‘receso’ al Congreso Nacional.

Porque somos idiotas, respaldamos en la consulta popular, por amplia mayoría, el texto de un estatuto que la Asamblea ‘omnipotente’, arrogándose facultades que no se le otorgaron, se ha encargado de arrojar al tacho de basura, para actuar a su antojo y sin respetar la Constitución y las leyes. Porque somos idiotas, no nos oponemos a la aprobación inconstitucional e ilegal, apresurada y abusiva, de varias leyes (llamadas ‘mandatos’ en su peculiar lenguaje seudo revolucionario), que están creando un absurdo y peligroso caos jurídico. Porque somos idiotas, no hemos reaccionado ante el atropello a las instituciones, que han sido desprestigiadas y sometidas, con la complaciente y servil entrega de sus integrantes, a la aparentemente incontrastable voluntad dictatorial, hasta dejar a los ciudadanos en total indefensión legal frente al Estado.

Porque somos idiotas, hemos callado ante su doble discurso y sus frecuentes contradicciones, sus desafíos y sus groserías. Porque somos idiotas, apoyamos la necesidad de practicar una nueva forma de hacer política, para comprobar más tarde que utiliza los mismos métodos deshonestos y deleznables de la llamada partidocracia y que gobierna con muchos de sus más ‘conspicuos’ y desprestigiados representantes. Porque somos idiotas, no hemos rechazado con energía los improperios e insultos que, amparado en la fuerza y la impunidad del poder, ha lanzado contra quienes disienten y no le rinden pleitesía. Porque somos idiotas, no protestamos por el despilfarro inmoral de los recursos públicos en una agresiva campaña de propaganda atosigante, irrespetuosa y ofensiva, maniquea y falaz.

Porque somos idiotas, hemos tolerado una errática y dogmática política económica que ha frenado la inversión, ha favorecido el aumento del desempleo y el subempleo y ha desatado un proceso inflacionario con el crecimiento indiscriminado de los precios de los artículos de primera necesidad. Porque somos idiotas, hemos observado en silencio el abultamiento clientelar del Estado y de la burocracia y el incremento inorgánico e irresponsable del gasto público. Porque somos idiotas, no hemos sido capaces de impedir los atropellos que ha cometido para ir consolidando un proyecto político autoritario, sectario y excluyente, antidemocrático, anacrónico y regresivo, que terminará destruyendo una vez más nuestras esperanzas -ilusamente renacidas- en un futuro mejor.

lunes, 16 de abril de 2007

La última "genialidad" de George W. Bush


Como respuesta a la crisis militar en el Medio Oriente, a los genios de la Casa Blanca se les ocurrió una nueva estrategia: designar a algún tipo que se haga cargo de manejar las guerras. Los medios han apodado a este posible cargo "el zar de la guerra", pero en la práctica, la idea no ha sido muy bien recibida. Tres prominentes generales norteamericanos en servicio pasivo ya han rechazado el cargo al ser ofrecido a ellos; uno de los cuales declaró que la sola idea era estúpida e insultante.

La idea de un "zar de la guerra" está en teoría apuntada a evitar conflictos mayores entre el ejéricito y los líderes civiles de la guerra, unificando a todos detrás de la sabiduría y previsión de un solo individuo competente. Aquí surge una pregunta bastante obvia...qué expresa esto sobre la competencia de la gente en los puestos que ya existen?

Veamos si con esto nuestro querido y ya frecuente invitado George W. es barajado aunque sea por un integrante de la clase gorila gringa.

Publicado originalmente por © Filibuster Cartoons