jueves, 13 de agosto de 2009
domingo, 8 de junio de 2008
Good Bye, Lenin!
Este artículo de Vicente Albornoz, uno de los pocos economistas racionales con voz pública en el país, da en el clavo haciendo una analogía de la situación actual de nuestro (des)gobierno con una de las mejores películas que han salido de Alemania en los últimos años. Espero que puedan verla algún rato para comprender en toda su extensión lo que él expresa. Mientras tanto, antes del artículo, les dejo el trailer.
‘Good bye, Lenin’
Y mientras nuestros vecinos se integran más al resto del mundo, aquí seguimos debatiendo cómo aislarnos de él.
Por Vicente Albornoz Guarderas
Una de las mejores películas alemanas en los últimos años fue ‘Good bye, Lenin’. Lo curioso es que cuando volví a verla hace poco ya no me pareció una comedia sobre los años en que colapsaron los países soviéticos, sino una parodia sobre el Ecuador actual. En la película, Christiane Kerner es una activa y convencida militante del partido comunista (SED) de Alemania Oriental. En 1989, pocas semanas antes de la caída del muro de Berlín, a la señora le da un patatús y entra en coma, para despertarse ocho meses después, cuando no sólo el muro ha caído, sino que todo el mundo en el que ella vivía ha girado 180 grados.
Dada la mala salud de Christiane, los médicos le prohíben tener cualquier tipo de emoción fuerte, ante lo cual sus hijos deciden no contarle nada del colapso del "socialismo real" y fingir que Alemania Oriental sigue existiendo y funcionando cada vez mejor.
Y claro, Christiane se queda en su burbuja de irrealidad, lejana a lo que ocurre en el mundo, soñando que su socialismo sigue en pie y hasta llega a creer que Alemania Occidental, con su sistema de economía social de mercado, es la que colapsa.
La primera vez que vi la película, me pareció muy divertida. Son especialmente jocosas las aventuras del hijo de Christiane por seguir consiguiendo productos de marcas que ya han desaparecido o por seguir usando la anticuadísima ropa que se conseguía en Alemania Oriental.
Pero la segunda vez que la vi, me di cuenta que ‘Good bye, Lenin’ es una parodia del Ecuador actual, donde muchos de los líderes políticos se parecen a Christiane porque no se han enterado de todo lo ocurrido en el planeta en los últimos 20 años y siguen obsesionado con temas completamente superados. En ocasiones parece que hubieran estado en una burbuja similar a la de la señora Kerner pero, a diferencia del personaje de la película, a nuestros líderes nadie les ocultó la realidad, sino que ellos mismos no quieren aceptarla.
Veamos, por ejemplo, la simpatía hacia los grupos insurgentes. Toda esa visión romanticona´, que tienen los diputados de Montecristi de Alianza País hacia los grupos guerrilleros colombianos calza perfectamente en las mentes de personas que difícilmente superaron los años sesenta y que todavía siguen creyendo que poner bombas o secuestrar gente es bueno si se lo hace con el romántico fin de 'liberar a los pueblos'. Aquí, el coma no les duró ni ocho meses ni 20 años, sino 40. Y qué decir del discurso tan opuesto a la inversión extranjera manejado por muchos miembros del Gobierno y, sobre todo, por sus diputados. Pues ese discurso, tan similar al que mantenían hasta 1989 todos los países tras la cortina de hierro, ha hecho que el Ecuador reciba el año pasado solamente USD 179 millones de inversión extranjera, mientras que Colombia y Perú recibieron USD 9 028 y USD 5 343 millones, respectivamente (50 y 30 veces más que nosotros). Vale aclarar que esos dos países tuvieron tasas de crecimiento mucho más altas que la ecuatoriana.
El problema final es que si la economía nacional sigue creciendo tan poco el país va a entrar en coma, pero en este caso no va a ser tan divertido como el de la señora Kerner.‘Good bye, Lenin’
Y mientras nuestros vecinos se integran más al resto del mundo, aquí seguimos debatiendo cómo aislarnos de él.
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domingo, 22 de abril de 2007
Ilusión de alternativas políticas: derecha e izquierda
Acaso la más funesta de las creencias políticas de la mayor parte de la gente sea que sólo existen dos posibilidades de organización social: el (neo)liberalismo y el socialismo (del siglo que sea). Grosso modo, los gobiernos neoliberales consideran al mercado como el mecanismo más eficaz de “asignación de recursos” y ponen al sistema gubernamental a su servicio; mientras que los socialistas favorecen la redistribución de la riqueza a través de la recaudación impositiva y la inversión en salud, educación y un sinnúmero de subsidios -colocando al Estado en el núcleo del sistema financiero. Tradicionalmente, se coloca ambas opciones sobre una línea imaginaria de modo que el neoliberalismo esté a la derecha y el socialismo a la izquierda.
Entre ambas opciones se infiltra una tercera, el célebre y nunca bien definido “centro”: un cóctel de izquierda y derecha que, por ende, se mantiene en la ambigüedad -ya que sólo puede definirse por exclusión: “no es exactamente la derecha, porque no favorecemos la privatización de empresas públicas; pero tampoco es izquierda, porque no creemos en el planeamiento centralizado de la economía…” Y extraños engendros de la imaginación como el “centro izquierda”, el “centro derecha” o el “centro propiamente dicho”.
Tres dimensiones frente a una sola
Siempre me ha llamado la atención que nuestra manera de ver el espectro político sea tan obtusa y restringida. En el mundo físico existen tres dimensiones -a las que estamos completamente habituados: “dos calles al norte, una al este, edificio Tal, segundo piso”. En el mundo político no hay más que una: “izquierda - centro - derecha”. Y no nos extraña en lo más mínimo.
Imagínense dando la siguiente indicación a una persona extraviada: “siga recto y luego tome al centro izquierda hasta llegar al semáforo, y allí vire a la derecha pero no demasiado”. Aquí no funciona, claro: necesitamos del arriba-abajo y del delante-detrás tanto como del izquierda-derecha.
¿Cómo es que hemos llegado a creer que el delicado arte de organizar a las personas y alcanzar consensos se limita a oscilar entre la izquierda y la derecha?
Porque hemos sido víctimas de una monumental ilusión de alternativas.
¿Cui bono?
Que significa, en latín: “¿a quién beneficia?”
¿Quiénes han salido ganando con esta simplificación? ¿A quiénes ha mantenido en el poder esta ilusión de alternativas?
Muy simple: a cualquiera que se haya erigido en paladín de cualquiera de los dos extremos, y que, concomitantemente, haya satanizado al otro.
Por ejemplo, Estados Unidos, cuyos políticos llevan casi un siglo denostando a la izquierda de todas las maneras posibles -y justificando, así, su contubernio con la industria de armamentos, probablemente la que mueve más dinero en el mundo, y su nada sutil imperialismo y expansionismo pseudocolonialista.
Pero también Cuba, que justifica sus permanentes atentados contra la libertad de expresión, de movimiento, de asociación y de trabajo y su activismo internacional antiyanqui (al que se han sumado abiertamente Venezuela y Bolivia) como una “defensa de los explotados del mundo contra los imperialistas”.
Miedo e ilusión de alternativas
Así es. Tanto Cuba como Estados Unidos, tanto la izquierda como la derecha, salen ganando si se sostiene esta ilusión de alternativas; porque así nos tienen bajo su control a través del miedo.
Lo cual salta a la vista cuando se constata que los discursos de sus respectivos líderes son casi totalmente intercambiables; porque dicen lo mismo sólo que del lado opuesto. “Nosotros defendemos la libertad y a los oprimidos del mundo y los otros son monstruos sedientos de sangre que quieren subyugarnos y de los que tenemos que guardarnos. Así que entréguennos su dinero, sus pertenencias, su tiempo, sus hijos y sus propias vidas si no las quieren perder. Es por su propio bien“.
Y de este modo nos convencen de ir a la guerra, subvencionar ejércitos, mantener un estado corrupto y omnívoro y despreciar al enemigo con todas nuestras fuerzas.
Cantinflas, que era un auténtico genio, ya lo dijo en su preciosa Su Excelencia. El discurso final de esta película me hace llorar cada vez que lo veo; está a la altura de los mejores del siglo pasado. (Como la famosa escena del globo terráqueo en El Gran Dictador de Chaplin).
Autoritarismos de signo contrapuesto
En efecto: Cuba y USA se fundan en el miedo. Porque el miedo permite mantener el control sobre las personas. Es nuestra gran debilidad, el miedo; y para evitarlo la mayor parte de gente está dispuesta a abdicar de su propia vida. Que el Estado incauta mientras se relame los labios.
Cuba y USA, la izquierda y la derecha, son autoritarismos de signo contrapuesto. Autoritarismos, porque enfatizan el control social, la restricción de las libertades individuales. De signo contrapuesto, porque mientras que la izquierda ve al individuo como un ser indefenso e inerme a merced de “las fuerzas sociales” (genial invento de Marx emulando a Comte), la derecha lo considera un pecador incorregible y pervertido al que hay que mantener a raya mediante la constante amenaza del castigo.
Pero ni izquierda ni derecha confían en el ser humano. Y por eso se empeñan en colocarle frenos y riendas.
Una demostración empírica
Invito al lector a un pequeño experimento. Pase revista a los discursos públicos de Chávez o Castro. Repare en sus gestos, su entonación, su contenido. Son invariablemente épicos, apasionados, intensos -sin duda; pero también amenazantes, violentos, confrontativos. Siempre están “denunciando” al enemigo y “luchando” contra él; siempre demuestran su “mano dura” y su “compromiso con los oprimidos”.
A continuación, observe un discurso de Bush (este servirá, pero hay más). Haga abstracción del contenido. ¿No ve los mismos gestos amenazantes y violentos? ¿No escucha el mismo tono de justa indignación y defensa legítima de los derechos? ¿No está, también, “denunciando” al enemigo y “luchando” contra él en nombre de “la libertad y la justicia”? ¿No hace hincapié en su “mano dura” y su “compromiso con los oprimidos” por el terrorismo?
Finalmente, observe una prédica de un pastor evangélico. (También serviría la homilía de un sacerdote católico; pero no son televisadas con tanta frecuencia -y me temo que han perdido bastante de su gancho). Una vez más, ignoremos momentáneamente el contenido. Idéntico tono de indignación y épica defensa; idénticos gestos amenazantes y de dominio masculino; idéntico esquema de “existe un enemigo monstruoso y malvado y nosotros luchamos contra él así que debes unírtenos”.
Donde Bush dice “terrorismo”, Chávez podría decir “imperialismo norteamericano” y el pastor “el Enemigo”. Pero por lo demás ¡son exactamente iguales!
Sobre todo en una cosa: siempre nos están diciendo lo que tenemos que hacer “por nuestro propio bien”. Porque nosotros, ¡pobrecitos!, ingenuos o malvados, no lo sabemos. Y así nos conducen, corderos involuntarios, al matadero.
Terrible, ¿no?
No hay salida -¿o sí?
Pero hay esperanza, siempre y cuando empecemos por liberarnos de este lavado de cerebro colectivo que nos ha hecho ver solamente una dimensión donde hay muchas -izquierda y derecha donde hay un arriba, un abajo, un delante y un detrás, y muchas opciones más.
Hay esperanza, siempre que admitamos que ni USA ni Cuba son modelos viables, respetuosos de las libertades, humanos.
Hay esperanza, siempre que reparemos en el autoritarismo de ambos modelos y que nos preguntemos si podría existir una alternativa no autoritaria ni fundada en el miedo y la violencia -sino en la confianza y el intercambio voluntario.
Hay esperanza, siempre y cuando volvamos a ser humanos.
Tomado del blog de Esteban Laso
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martes, 3 de abril de 2007
Mi tendencia política de acuerdo a la cosa del Alejo
Aunque no estoy de acuerdo con ciertos parámetros de medición me pareció super bacán y me salió que soy un liberal de izquierda. ¿Quien lo diría?: un demócrata que no cree en el libre mercado (pero sí en el mercado, solo que no al estilo de moda estos días, si el estado se mete en la economía debe hacerlo respetando y entendiendo el mercado y no destruyéndolo), tampoco soy comunista, para nada, soy ultrademócrata y solo pienso que el estado debe regular y vigilar que la mano invisible se demasiado poderosa y parcializada en favor de las élites económicas y políticas que pueden organizarse políticamente más fácilmente gracias a su riqueza, en detrimento del ciudadano común (no solo los obreros y los pobres, sino la clase media no activista), quienes ceden su poder político por su dispersión y falta de riqueza, eso es la democracia.
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viernes, 30 de marzo de 2007
¿Eres de derecha o de izquierda?
The Political Compass™ (La Brújula Política)
Este es un sitio web que me pareció buenazo y que lo quería compartir con ustedes desde hace ya algún tiempo. Siempre se habla que una persona, un conglomerado o un gobierno tienen una tendencia de izquierda o de derecha cuando se quiere clasificar sus tendencias políticas y económicas. Sin embargo, una clasificación tal es insuficiente porque existen varias combinaciones de ideas de libertad política y económica perfectamente combinables y que pueden generar distintas orientaciones políticas. Existe una gran necesidad de clarificar lo que en estos días significa ser "de derecha/neoliberal/libertario" o "de izquierda/progresista/socialista".
Las arcaicas categorías unidimensionales de "derecha" e "izquierda", que fueron establecidas para la disposición de curules en la Asamblea Nacional francesa de 1789 son demasiado simples como para ser utilizadas en el complejo panorama político actual. Por ejemplo, ¡quiénes son los "conservadores" en la Rusia de hoy? ¿los estalinistas ortodoxos, o los reformadores que han adoptado las perspectivas de derecha de conservadores como Margaret Thatcher?
En el espectro político común, cómo se podría distinguir a izquierdistas como Stalin o Gandhi? No es suficiente decir que Stalin fue más izquierdoso que Gandhi. Existen diferencias políticas fundamentales entre ambos que no pueden ser explicadas con la clasificación previa. De igual modo, usualmente se describe a reaccionarios sociales como "de derechas", sin embargo esta denominación deja por fuera a reaccionarios de izquierda como Pol Pot o Robert Mugabe.
Para que tengan una idea de dónde están ubicados algunos famosos líderes internacionales, les cruzo este gráfico:
El mío quedó así más o menos:
Sin duda, en una época de ideologías amorfas, cambiantes o inexistentes, una idea de nuestra posición en el mapa cartesiano de nuestra tendencia política y económica será útil para delinear los ideales por los que luchamos en nuestra vida. Así que vayan al sitio Political Compass y a ver cómo les sale el puntaje.
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aLeJo
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Tags: comunista, derecha, económica, Ideología, izquierda, libertad, libertario, Política, socialista


